El cerebro intestinal: sentimientos y digestión

Se ha demostrado que el intestino y el cerebro están conectados, interactúan y se influyen mutuamente2,4. El cerebro intestinal es una realidad, pues la mente tiene un efecto directo sobre el estómago, por ejemplo, solo con pensar en la comida el estómago empieza a liberar jugos gástricos, y el estómago puede influir en el cerebro, por lo que los problemas estomacales pueden ser causados por ciertos problemas psicológicos, como es el caso de la acidez por estrés.

Una pareja sonriendo

Cuando tienes una repentina necesidad de ir al baño, puede que no se deba del todo a una comida para llevar con un olor sospechoso, sino a que estás a punto de hacer una presentación o un examen y el cerebro intestinal ha comenzado a actuar. El intestino se llama segundo cerebro y, aunque no puede producir emociones, puede reaccionar a ciertos sentimientos que se originan en tu cabeza. Dichos como: "Intuición", "mariposas en el estómago" o "sensación de malestar del estómago" señalan que la gente ha sido consciente de la existencia del cerebro intestinal durante mucho tiempo, pero ¿utilizan este conocimiento en su beneficio? Algunos problemas digestivos se pueden tratar curando su causa original, que puede ser el estrés o la ansiedad. Al contrario, las mismas emociones pueden tratarse cuidando su intestino.

Cómo funciona el cerebro intestinal

El sistema digestivo tiene su propio sistema nervioso llamado sistema nervioso entérico. Está conectado a tu cerebro a través de una red de vías nerviosas que envían señales en ambos sentidos. Esta vía se denomina eje cerebro-intestinos2 o cerebro intestinal y a través de una comunicación constante, la digestión está bajo control3. La mayor parte de la serotonina del cuerpo se encuentra en el sistema digestivo5 y esta sustancia química es fundamental no solo para comer y hacer la digestión, sino que también ayuda a reducir la depresión o regular la ansiedad.  

Cómo el estrés afecta la digestión

Woman leading meeting Una ejectiva lidereando una reunión
Cuando experimentas estrés, tu cerebro intestinal le comunica a tu intestino que algo anda mal, por lo que el intestino se prepara para una pelea y el cuerpo está bajo tensión. Los síntomas de estrés que aparecen en el intestino1 incluyen: acidez estomacal, calambres de estómago, diarrea, estreñimiento, náuseas y úlceras de estómago. Estas condiciones, si persisten, solo pueden intensificar el estrés y la ansiedad que fueron las causas originales, afectando a sus hábitos de comida y bebida y, como consecuencia, a su vida familiar y laboral. Puede conducir a un círculo vicioso, por lo que es importante controlar el estrés para mantener el intestino feliz.

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Bibliografía

1. Camara, R. e. (2009). El papel del estrés psicológico en la enfermedad inflamatoria intestinal: evaluación de la calidad de los métodos de 18 estudios prospectivos y sugerencias para investigaciones futuras./ The Role of Psychological Stress in Inflammatory Bowel Disease: Quality Assessment of Methods of 18 Prospective Studies and Suggestions for Future Research. Digestion, 129-139. 

2. Carabotti, M. e. (2015). El eje intestino-cerebro: interacciones entre la microbiota entérica, los sistemas nerviosos central y entérico./ The gut-brain axis: interactions between enteric microbiota, central and enteric nervous systems. Annals of gastroenterology, 203-209. 

3. Jiang, Y. e. (2019). El Papel del estrógeno y el estrés en el eje cerebro-intestino /Role of estrogen and stress on the brain-gut axis. American journal of physiology. Gastrointestinal and liver physiology, G203-G209. 

4. Mayer, E. e. (205). Eje intestino / cerebro y microbiota./ Gut/brain axis and the microbiota. The journal of clinical investigation, 926-938. 

5. Yano, J. e. (2015). Las bacterias autóctonas de la microbiota intestinal regulan la biosíntesis de serotonina del huésped / Indigenous bacteria from the gut microbiota regulate host serotonin biosynthesis. Cell, 264-276.